Para este nuevo comienzo hemos elegido un plato original de Portugal que toma el nombre del recipiente utilizado para cocinarlo. Nor referimos como no a una "Cataplana".
Son muchas las recetas que encontramos con este nombre, aunque todas parten de una misma base: combinar pescado, marisco y verduras.
Nosotros hemos hecho una interpretación muy personal utilizando como elemento principal uno de los ingredientes tradicionales de la gastronomía portuguesa, el bacalao. Y, ya que todo partió de una improvisación después de haber hecho la compra, lo hemos complementado con lo que teniamos a mano, en una suerte de cocina de aprovechamiento, algo siempre recomendable (pocas cosas me molestan más que tener que tirar restos de comida que se han quedado en la nevera sin darle uso alguno).
Rebuscando encontramos en el congelador unos langostinos, y en el cajón de la verdura contabamos con calabacín, zanahoria, chalotas, unos tomates cherry y patata.
Para condimentar hemos empleado un poco de sal, aceite de oliva, carne de ñora, azafrán y el toque andaluz: un generoso vaso de fino.
En primer lugar hemos cocido la patata para dejarla en su punto y la hemos reservado cortada en rodajas.
En una sarten con dos cucharadas de aceite de oliva hemos sofrito las cabezas de los langostinos para que dejen su esencia. La verdura la hemos cortado en juliana lo más fina posible (la zanahoria ayudandonos de ese pelaverduras que todos tenemos en casa) y una vez lista la hemos rehogado en la misma sartén despues de retirar los restos de las cabezas de los langostinos. Importante no usar demasiado para evitar que el resultado final sea demasiado grasiento.
Un poco antes de que la verdura tenga el punto óptimo le hemos añadido los tomates cortados a la mitad y dos cucharadas de carne de ñora. Aplastamos los tomates para que suelten su jugo y rehogamos todo un poco más.
Y por sorprendente que parezca ya poco más quedaba por hacer.
Abrimos la cataplana, hemos colocado la patata cortada en rodajas como fondo. Sobre estas colocamos las verduras rehogadas y sobre estas útlimas, a su vez, los lomos de bacalao y los langostinos pelados.
Lo regamos todo con el vino, salpimentamos y añadimos un poco de azafrán en polvo (se puede complementar con medio vasito de caldo de pescado para potenciar los sabores). Cerramos la cataplana y lo dejamos cocinar unos veinte minutos aproximadamente a fuego medio/alto. Es importante no excederse en el tiempo para que el bacalao quede jugoso.
Y el resultado salta a la vista. Un plato con mucho sabor, sano, muy económico y que admite tantas variantes como opciones tengamos en nuestra nevera.
Como veis no requiere mucha elaboración, se prepara relativamente rápido y os garantizo que teneis el éxito asegurado. Para un primer domingo de marzo, y como punto de partida en esta nueva andadura una elección perfecta. Y que como siempre es Todo un Placer.







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