miércoles, 20 de abril de 2011

UNA CAVA AL BORDE DEL MEDITERRANEO

Cualquiera que conozca a un aficionado a los habanos sabe que a la hora de comprar nuestros cigarros somos cuando menos algo “especiales”.
No nos gusta adquirir nuestros cigarros en cualquier sitio, y todos tenemos nuestro proveedor de referencia.
Por lo general, cuando acudimos a comprar una de esas que consideramos pequeñas obras de arte, ( en algún momento dedicaré un post a justificar esta afirmación ), siempre buscamos un estanco provisto de una cava de cigarros. Por supuesto existen establecimientos que en lugar de cava disponen de un mueble humidor, algunos de ellos magníficos, pero al menos en mi caso, siempre me decanto por la cava, y creo que es la tónica general.

Los motivos son claros, en primer lugar porque los cigarros han de conservarse a una temperatura y grado de humedad adecuados, pues de lo contrario perderán todas sus características, y esto lo tenemos casi garantizado cuando los adquirimos en una cava, y digo casi porque evidentemente si el responsable de mantenerla y gestionarla no realiza bien su labor el desastre está garantizado, y en más de una ocasión me he encontrado con ese desastre en algún lugar que a más de uno sorprendería. Y segundo porque en un establecimiento con cava encontraremos mucha más variedad de marcas y vitolas.
Además, he de confesar que como aficionado al mundo del habano que soy, entrar en una cava bien surtida y recrearme un buen rato eligiendo mis cigarros, contemplando el muestrario y disfrutando del aroma que hay en su interior es algo que me satisface enormemente.
Eso es algo que valoramos mucho los fumadores de habanos, el poder elegir nuestros cigarros con tranquilidad, observarlos, tomarnos nuestro tiempo para elegir a nuestros compañeros de momentos tan placenteros…
Y es aquí donde llega el momento de hablar de uno de esos lugares donde cualquier aficionado a este mundo se encontrará como en casa.
Me refiero a la cava de cigarros que encontramos en el estanco que hay situado en el “Centro 501” de Aguadulce, en la ciudad de Roquetas de Mar.
En el citado estanco encontramos una cava que ocupa poco menos de una cuarta parte del local, lo cual da una idea de la importancia que le dan en el mismo a los conocidos como cigarros Premium.
                                                                              
La cava, centrada principalmente en los cigarros habanos, a los que dedica la mayor parte de su espacio, acoge un magnífico surtido, sin olvidar por supuesto otras procedencias, como puede ser República Dominicana, Nicaragua, y como no, Canarias.
Los cigarros se encuentran agrupados por marca, reservando un lugar aparte exclusivo para las ediciones limitadas y otro para los cigarros presentados en tubo, cada vez más demandados.
El espacio nos permite situarnos en el centro y contemplar todo el género de un modo muy cómodo y agradable.
                                                       
Otro dato importante es que además de magníficamente surtida como ya he apuntado, se encuentra perfectamente actualizada, pudiendo encontrar en ella prácticamente el 95% del vitolario incluyendo las no siempre fáciles de conseguir “ediciones limitadas”, ediciones que todos esperamos cada año con expectación, disponiendo de ellas prácticamente desde su puesta la venta en el mercado español.

Por ello me atrevo a decir que nos encontramos ante la mejor cava de cigarros que podemos encontrar en la provincia de Almería.
Y el artífice de todo ello es el dueño del establecimiento, Manolo, que además es también un gran aficionado al mundo del habano. Esa afición sin duda contribuye al esmerado cuidado que pone a la hora de mantener la cava, controlar sus condiciones y prestando atención al cuidado de la misma.
Además siempre está dispuesto a aconsejar amable y eficientemente a cualquier fumador novel que solicite su opinión, respondiendo a todas nuestras cuestiones, pues conoce sobradamente este mundo. 

Como he dicho ya, es el lugar perfecto para los amantes de los habanos, un lugar de obligada visita para todos los que pasen por la zona. Un lugar donde solo esa mera visita será todo un placer.

lunes, 11 de abril de 2011

EXOTICO Y FAMILIAR

Hace ya un tiempo descubrí un local en Aguadulce, Almería, poco habitual en la zona y en toda la provincia me atrevería a decir. Un local singular principalmente por la cocina que ofrecía.
Unos platos que fusionaban a la perfección la gastronomía tradicional mediterránea con todo tipo de sabores exóticos y peculiares. La presentación de los platos era inmejorable, y el trato y servicio fantásticos.
El restaurante, cuyo nombre era “ La cocina de Sert “, sufrió varias vicisitudes y cambió de ubicación, aunque su clientela permaneció fiel a su peculiar cocina.
Después de una temporada que me mantuvo lejos de la localidad y por ende del restaurante, a mi regreso comprobé con frustración que este había desaparecido.
Pero he aquí que poco después con gran sorpresa y alegría redescubrí  la cocina que tanto me había agradado, pero ampliada en su variedad, y en mi modesta opinión mejorada y refinada.
Los propietarios del restaurante habían cambiado la ubicación del establecimiento y cambiado la idea de negocio, transformando el restaurante en una tienda de productos gourmet con un concepto muy especial.
En ella, podemos encontrar todo tipo de complementos alimentarios de altísima calidad, centrado principalmente en todo lo que se refiere a cocina asiática, hindú, y exótica en general, sin olvidar por supuesto otros elementos más tradicionales.
Disponen de una gama de vinos no muy extensa pero si muy cuidada con la que poder acompañar perfectamente cualquiera de sus ofertas culinarias. Y es aquí donde encontramos la verdadera razón de ser del negocio y su genial encanto.
Serge Sak, que así se llama el timonel de este barco y de su cocina, originario de Costa de Marfil, nos ofrece toda una gama de platos preparados y por encargo con los más variados y sorprendentes sabores. Todo ello con el añadido de la constante innovación e inclusión de nuevos platos y sabores.
Entre ellos podemos encontrar desde el tradicional maki, los más elaborados temaki o el sushi, dentro de lo que a comida japonesa se refiere.
La relación de ensaladas es muy completa y todas y cada una de ellas con un toque exótico muy personal. Podemos citar en este apartado por citar solo un ejemplo la ensalada de algas con vinagreta oriental.
Merece especial atención la langosta con costra provenzal y salsa thermidor, o cualquiera de sus fajitas, como la de pato y honsui, así como la magnífica selección hindu.

Entre los platos más contundentes podemos encontrar los wellington de ternera, el salmón kulbiak, la carrillada de ibérico, o el impresionante tomino del boscaiolo con hojaldre, pasando por un delicioso confit de pato.
Reseñar toda la carta seria una ardua tarea, pero no puedo tampoco dejar de mencionar un plato como es el dúo de lubina y salmón ahumados, plato que habremos de encargar pero que nadie debe perderse o las deliciosas bieiras con bacon.

Todos estos platos los tenemos perfectamente preparados y envasados listos para degustar en casa, no necesitando en la mayoría de los casos más que de unos minutos en el horno o al baño maría para que estén listos para degustarlos.
A todo ello podemos añadir un menú diario así como una gran variedad de bandejas que nos prepararán por encargo.
En el apartado de los postres señalare el brownie y la espectacular tarta de nueces de macadamia, que hará la delicias de los más golosos.



El asesoramiento y el trato son sencillamente excelentes, disponiendo además de la posibilidad de realizar la compra y los encargos a través de su cuidada página web, www.sak-delicatessen.com.
En definitiva un lugar ideal tanto para aquellos que no disponen en su quehacer diario de tiempo para dedicarse a los menesteres de la cocina como para aquellos que quieran sorprender a sus invitados con una comida singular y de la más alta calidad, todo ello unido a un precio realmente asequible, demostrándonos una vez más que la originalidad, exclusividad y calidad no siempre han de ser caras.
Sencillamente, y una vez más, todo un placer.

















miércoles, 6 de abril de 2011

TARDE CASTIZA Y AMOR A PRIMERA VISTA

De nuevo en Madrid, o mejo dicho, aún en Madrid, y después de casi dos meses no había pasado por ninguno de los “templos” de la gastronomía regional. Evidentemente esto rozaba ya lo constitutivo de delito.
Así pues, en una tarde fría y lluviosa de jueves me dirigí a uno de esos lugares que cualquiera que disfrute de la buena cocina tradicional debe visitar.
Me refiero a Casa Carola, restaurante situado en la madrileña calle Padilla; para aquellos que no conozcan la zona, diré que está muy próximo a Diego de León.



Es un local muy agradable, con una pequeña barra, pequeña porque es un lugar al que no se acude a tapear, allí se va a disfrutar de la comida tradicional madrileña, en un comedor sobriamente decorado, magníficamente atendido y con algunos detalles que no desvelaré para que aquel que decida probar su contundente cocina lo pueda descubrir por sí mismo.
El menú, como no podía ser de otra forma consistió en un Cocido Madrileño, precedido por unos leves entrantes, pues el plato principal no admitía demasiados previos.

El cocido fue sencillamente magnífico, no creo que haga falta describir el plato, de sobra conocido por todos. Magnífico por su elaboración, por su presentación y por supuesto por su contundencia.

Para los postres, un surtido de dulces de la casa, puso un broche de oro a la comida pero no a la tarde, pues esta continuó…
Y continuó donde no podía ser de otra forma, en la sede del club Pasión Habanos situada en el Palacio de Linares, lugar al que ya he hecho referencia en alguna ocasión.
Y es aquí donde se produjo ese amor a primera vista. Para rematar tan contundente comida elegí un cigarro no menos contundente y poco habitual. Tan poco habitual que es imposible de encontrar en los estancos. Me refiero a un Partagás Salomones, Edición especial para Casa del Habano.

Un cigarro con una esplendida presencia, imponente en su aspecto y que desde que uno lo contempla no ve el momento de encenderlo.
Una vitola de galera Salomones, lo que se traduce en un cigarro doble figurado con una longitud de 184mm y un cepo 57; como ya he dicho, imponente.
Me acomodé en uno de los sillones y mientras contemplaba mi elección pedí consejo al encargado de la sala sobre un  maridaje adecuado para el cigarro. La opción fue un Lagavulin 16, y aquí es donde llegó el amor a primera vista.
Se trata de un single malt elaborado en la isla de Islay, con un color ámbar oscuro, casi caoba, impactante en nariz, con todos los matices de la turba y ciertas notas salinas. En boca es inicialmente suave, ganando en intensidad al poco, una explosión de turba y ahumados con recuerdos marinos. En la garganta acaba siendo suave y largo, llenándonos la boca y dejando un gusto muy prolongado.

Sencillamente espectacular, bajo mi humilde opinión y para mi gusto particular uno de los mejores maltas que hasta el día de hoy he probado. Tanto es así que al día después me hice con una botella de este magnífico destilado.
El cigarro su primer tercio me fue descubriendo ciertas notas amargas, con un sabor suave a tabaco y recuerdos terrosos. Durante este tramo me proporcionó bocanadas medias y demostró una muy buena combustión, si bien el whisky aun predominaba sobre el sabor del habano.
En el segundo tercio aumentaron esas notas amargas iniciales y desveló un acentuado sabor a madera. En este punto, la combinación del cigarro con la turba del whisky se tornó simplemente perfecta.

Ya en el tercer tercio ese sabor a tabaco y a madera de acentuó aún más, manteniendo las notas amargas y mejorando, al aumentar la fortaleza, si cabe, la combinación con el destilado.
Sin lugar a dudas, prácticamente hora y media de disfrute intenso durante la cual descubrí un excelente malta hasta ahora ignoto para mí y un perfecto partenaire para acompañarlo.
Como siempre, todo un placer.

miércoles, 2 de marzo de 2011

UN POCO DE CULTURA Y ORIENTE EN MADRID

De todos es conocido el auge que está teniendo en los últimos tiempos la comida oriental y más concretamente la japonesa.
Últimamente los restaurantes especializados en este tipo de cocina, ya sea en su versión más tradicional o fusionada con otros estilos de cocina, han proliferado por toda la geografía nacional. Y Madrid es un claro exponente de ello. Podemos encontrar desde locales especializados en tapas hasta fusiones de cocina japonesa e italiana. Desde luego la más amplia variedad para no dejar indiferente a nadie.

He de reconocer para ser sincero que hasta no hace mucho no me había acercado a este tipo de gastronomía. Tal vez debido a prejuicios tan extendidos como falsos. Y ahora me encuentro en condiciones de afirmar que estaba totalmente equivocado. La cocina japonesa es mucho más que arroz y "pescado crudo". Nos ofrece una amplia variedad de platos, sabores desconocidos y sensaciones que, a mi personalmente, me han cautivado.

Y ese descubrimiento fue en parte protagonista de mi último fin de semana.

La tarde del viernes decidí comenzarla en el Club Pasión Habanos, situado en la Casa de América.
Como compañero de media tarde elegí un cigarro ciertamente especial. Un Trinidad Short Robusto T.
Este cigarro, de reciente llegada a España, es una edición limitada de 2010, y sorprenderá a los habituales de la marca si aún no han tenido la tentación de probarlo, tanto por su sabor como por su fortaleza. Es una vitola de galera Short Robusto, con una longitud de 102mm y un cepo de 50.

Desde luego su pequeño formato encierra características que cualquiera atribuiríamos a cigarros de mayor porte. Todo un pequeño pero gran habano, que hace honor a la frase que la buena esencia se guarda en frasco pequeño.



En esta ocasión no maridé el cigarro más que con agua, pues quise disfrutar de todas sus características puras. Y desde luego fue todo un acierto para el momento que buscaba.

Tras este momento de relax y disfrute me dirigí al teatro Maravillas, situado en Malasaña.
Tenía entradas para la representación de la obra "Tócala otra vez Sam". Escrita por el genial Woody Allen e interpretada por los no menos geniales actores Luis Merlo y María Barranco.
Una obra brillante, inteligente y divertida que nos hizo pasar una velada muy amena.



Y tras el momento teatral llegó la parte gastronómica de la velada. Que como fácilmente puede adivinarse, tuvo corte oriental.

El lugar elegido fue el restaurante Ayala-Japón. Un local muy afamado y que hace justicia a dicha fama.
La decoración es muy agradable, y la distribución de las salas es muy apropiada.
El servicio atento, amable y rápido. Se agradece los consejos de la encargada de sala, siempre muy necesarios cuando tenemos delante una carta tan diferente a lo que estamos acostumbrados.



La carta es muy extensa y completa, lo cual hace mucho más recomendable recurrir a los consejos anteriormente citados.
Entre los platos a destacar cabe la selección de Maki, señalando especialmente los recubiertos de sésamo.
El pescado gratinado al estilo japonés, los tallarines crujientes con pato, y como no, la magnífica tempura de la casa, un plato que nadie que pase por allí debería obviar.

Todo ello se complementa con una completa carta de vinos para acompañar al exótico menú.
Como ya he dicho, un lugar altamente recomendable, muy agradable y algo muy importante, con unos precios muy razonables.

Solo dos apuntes más para finalizar. Es muy aconsejable reservar, pues de lo contrario la espera para que nos asignen mesa está garantizada, aunque para aquellos que así lo deseen existe la opción de sentarse en la barra, una opción rápida y cómoda.


Como se puede comprobar, la tarde del viernes fue para no olvidar, como siempre, todo un placer.

miércoles, 9 de febrero de 2011

HUERFANOS Y CLANDESTINOS

Huérfano y clandestino, así es como llegué a sentirme el pasado domingo.
No voy a entrar a valorar la nueva ley del tabaco, pues todo el que me lea podrá hacerse una rápida y acertada idea sobre cual será mi opinión al respecto. Y desde luego no es mi intención volver sobre argumentos y razonamientos ampliamente ya expuestos en otros foros.
Tal vez sea porque aún conservo la esperanza de que acabe imperando el sentido común, los tan manoseados principios de igualdad y libertad de los que se jacta nuestra sociedad.

Pero aunque parezca paradójico, estas lineas van dirigidas a aquellos que comparten o dicen comprtir mi misma opinión, que forman parte del mundo del habano y de los que cabría esperar un cierto apoyo en la situación actual.
Y no pretende ser una crítica destructiva, sino más bien una petición de apoyo y amparo.

Por motivos profesionales, actualmente me encuentro residiendo en Madrid.
Madrid, capital del reino y el lugar donde los amantes de los habanos encontramos algunos de los pocos lugares donde disfrutar nuestra afición "libremente" y en compañía. Es más, en ninguna otra ciudad española debe haber tantas facilidades para ello, o al menos eso pensaba.

El pasado domingo por la tarde, decidí salir a dar una vuelta,con la ingenua intención de visitar alguno de los clubs de fumadores de la capital y pasar un rato agradable disfrutando de mi afición.

Craso error. Recorrí uno tras otro los tres locales en los que a priori consideré factible llevar a cabo mis intenciones, y cual fue mi decepción cuando comprobé que todos estaban cerrados.

Es decir, que ha día de hoy, en Madrid, es imposible que cualquiera que disfrute fumando un habano lo pueda hacer si no es en su propio domicilio.

Habrá quien no entienda mi queja, pero estoy convencido de que cualquier aficionado me comprenderá perfectamente.
A los amantes de los habanos nos gusta disfrutar de nuestra afición en compañía, conocida o no, somos fieles a nuestras costumbres, y del mismo modo en que todos somos especialmente devotos de una vitola o marca concreta, también lo somos de los lugares donde degustar los cigarros.

Durante los últimos años se ha producido una eclosión o lo que podriamos llamar un boom de la cultura del habano, hecho al que humildemente creo haber aportado mi pequeño granito de arena, al igual que otros muchos, asociandonos, participando en eventos, etc.

Pero ahora los tiempos han cambiado, y cada vez todo es más difícil.
y nos encontramos con que sumadas a las dificultades "oficiales", están la sensación de abandono por parte de aquellos de los que cabría esperar otra actitud.
Se realizan menos actividades, no se nos informa de alternativas, se clausuran sedes sin avisar, y en días festivos, los pocos lugares a los cuales podemos acudir se encuentran cerrados.

Es por ello que tal vez alguien debería pensar que si por pequeños detalles como estos la sensación de orfandad se sigue incrementando, sumándose a la de clandestinidad que nos están imponiendo, gran parte del camino recorrido habrá sido en vano, e incluso habrá quien se desanime y desista de disfrutar de algo para lo que todo son dificultades.

Habrá que pensar en los aficionados, buscar nuevas formas de realizar nuestras actividades y no cerrar espacios, aunque sea en días festivos.

domingo, 24 de octubre de 2010

EN BABLE

Así fueron mis vacaciones de verano, en bable. Bueno, todas no, solo una semana, pero lo suficiente para descubrir un autentico paraiso. Un paraiso que tenemos aquí mismo, al alcance de la mano. Me refiero a Asturias.
Allá por el mes de mayo comenzamos a pensar cual sería el destino de nuestra escapada familiar anual, y después de la magnífica experiencia del año pasado, decidimos enfocar nuestras opciones de nuevo hacia el norte de España. La verdad es que la apuesta era fuerte, pues San Sebastián y Pamplona habían puesto el listón muy alto, pero nos atrevimos a ello.
Barajamos otras posiblidades, pero después de descubrir, a través de un conocido, el lugar que ahora describiré, no albergamos duda alguna. Y no contentos aún, arrastramos a nuesta aventura a unos amigos que junto con sus hijos se unieron a nosotros.
Se trata de Naveda, una pequeña aldea situada en el corazón de la comarca de la sidra, a 14 kilómetros de Villaviciosa y a 12 kilómetros de Nava, donde encontramos el curiosísimo y acogedor museo de la sidra, ideal para visitarlo con los niños y donde tanto mayores como pequeños disfrutan de un recorrido totalmente interactivo.


Aconsejo buscar el lugar con la herramiente Google Earth, así podreis haceros una idea de lo que hablo.
Un lugar perdido en los montes asturianos, pero a su vez perfectamente comunicado, rodeado de prados y bosque y con unas vistas espectaculares de los Picos de Europa.
El alojamiento era una casa rural ( Casa Rosaura ) con capacidad para 9 personas, equipada con todo lo necesario ( incluida una barbacoa en el jardín que dio mucho juego por las noches ).
Su dueña, Maite, es una persona encantadora, que a su vez gestiona junto a su marido un precioso hotel situado a escasos 30 metros de la casa. Y no contentos con ello tambien poseen una fabrica de embutidos artesanos asturianos de los cuales evidentemente una considerable cantidad viajaron de regreso a Almería con nosotros. La pena es que solo los distribuyen a tiendas gourmet del Principado, por lo que coseguir esos productos fuera de allí es literalmente imposible.
La ubicación de la casa era inmejorable como ya he dicho, y ello facilitó que pudieramos visitar algunos de los lugares mas bellos y característicos sin necesidad de largos desplazamientos.
El primero de ellos fue Lastres, localidad famosa actualmente por ser el lugar donde se rueda la serie "Doctor Mateo". Dejando a un lado esa faceta televisiva, allí podemos encontrar la playa de "Las Griegas", con sus huellas de dinosaurios grabadas en la piedar, así como un museo dedicado al tema donde los que más disfrutan como es normal son los niños.

Otro lugar digno de conocer es Cabo Peñas. Allí encontramos un faro precioso sobre unos acantilados espectaculares que se desploman hasta fundirse con el mar cantábrico. Un paisaje realmente espectacular e imponente. Incluso con un poco de suerte pueden avistarse ballenas desde la zona.
Aquí haré la primera parada gastronómica de mi relato. A unos 300 metros del faro, y al igual que este, colgado sobre los acantilados, encontramos un pequeño bar-restaurante con apariencia humilde, de bar de carretera podriamos decir, pero en el que merece la pena realizar una parada.
La comida es totalmente casera, a un precio más que razobable, y puedo recomendar sin lugar a equivocarme las fabes con marisco o las fabes con almejas. Poder disfrutar del plato más típico de Asturias en su versión más marinera, contemplando el mar cantábrico a través de los ventanales del restaurante sencillamente es algo que no tiene precio.

Especial mención merece también el paseo marítimo de Ribadesella, jalonado de antiguas casas de "indianos", auténticas mansiones, la gran mayoria de finales del s.XIX y principios del XX alguna de ella convertida en hotel, que dan un ambiente muy especial.

Visita obligada fue la subida a los lagos de Covadonga y la posterior visita a "La Santina", en la cuna de la reconquista.




Cangas de Onís es otro lugar para no perderse, por sus numerosos monumentos, su puente sobre el Sella y porque hará las delicias de los fanáticos de los souvenirs. Para los más sibaritas decir que hay numerosos comercios delicatessen de productos asturianos donde podrán dar rienda suelta a su afición ( yo lo hice ).

La pequeña localidad pesquera de Tazones se convirtió en otra de nuestras paradas. Un pequeño pueblo que se descuelga a caballo de las dos laderas de una vaguada hasta caer al mar. Característico por sus pequeñas casas llenas de colorido y por tener numerosos restaurantes donde ofrecen auntenticas delicias procedentes del cantábrico y que han sido pescadas tan solo horas antes de sentarnos a la mesa.
Como muestra relatará el menú del que disfrutamos, como entrante unas navajas a la plancha junto con una zamburiñas. Seguimos con un calamar de potera en su tinta que se deshacia en la boca, un centollo y para rematar un rape a la plancha. Desde luego, y una vez mas un menu de lujo en un entorno sublime.

Quiero hacer mención tambíen a un pequeño bar de pueblo, en la pequeña localidad de Camas. A escasos  6 kilómetros de Nava, en dirección a Naveda, donde teniamos nuestro cuartel general. Puedo afirmar si lugar a duda alguna que es allí donde he comido la mejor fabada que jamas haya probado. Una cocina totalmente casera, hecha con auténtico mimo y cariño, y que rematamos con una tarta de cuajada, por supuesto,  casera también.
Ni que decir tiene que durante toda la escapada me acompaño una buena provisión de habanos que degusté tras cada comida o cuando el momento lo sugirió y permitió, pero esos momentos... son otra historia...

domingo, 17 de octubre de 2010

UN RINCON SIN PRETENSIONES

Eso es lo que es exactamente el lugar del que hablaré en las próximas lineas. Se trata de un local, bueno, un chiringuito, situado en Aguadulce, Almería. Tal vez, ante la palabra "chiringuito" alguien sienta ciertos prejuicios, pero el lugar sin dudas merece la pena ser visitado.
Lo primero que cabe destacar es su ubicación, en el paseo marítimo de la localidad, a pie de playa y justo delante de uno de los hoteles ´con más tradición de la misma.

La última vez que tuve la ocasión de disfrutar del magnífico servicio de Tete, que así se llaman el local y su dueño, fue hace dos semanas.
Una comida junto con una familia amiga fue el motivo.
Nos recreamos con un pulpo a la gallega excelente, en su punto justo de cocción, unas almejas a la marinera, unos boqueroncitos fritos que nos quitaron el hipo y como plato estrella... Una especialidad de la tierra, un "Gallopedro" en su punto justo de fritura que hizo las delicias de todos.
Esa fue nuestra elección, pero la carta es de los más extensa, principalmente surtida de pescados y mariscos de la mayor calidad. Sin olvidar por supuesto un magnífico arroz caldoso o el arroz con bogavante.
Hay que señalar que hoy por hoy es el único chiringuito en la zona totalmente dedicado a pescados y mariscos.
Para rematar la comida, y tras un cafe, una copa de whisky McCallan puso el broche a una sobremesa que se prolongó mas allá de las cinco de la tarde. Copa que por supuesto acompañe de un cigarro, en esta ocasión toda una novedad, un Partagás Serie D Especial recien llegado a mi estanco habitual. En las próximas entradas desgranaré los entresijos de ese excelente habano.
No puedo dejar de decir que Tete con su habitual amabilidad nos obsequió con una botella de Juve y Camps, todo un detalle muy de agradecer.
El lugar como digo en mi entrada, es un rincón sin pretensiones, pero que te acoje y te invita a volver, tanto por el ambiente como por la calidad como por el marco. Estando sentado durante la sobremesa, disfrutando de mi cigarro y la copa, al mirar hacia el mar tenía la sensación de estar en un barco. Una sensación que recomiendo y que invito a probar en el "Chiringuito de Tete".