De todos es conocido el auge que está teniendo en los últimos tiempos la comida oriental y más concretamente la japonesa.
Últimamente los restaurantes especializados en este tipo de cocina, ya sea en su versión más tradicional o fusionada con otros estilos de cocina, han proliferado por toda la geografía nacional. Y Madrid es un claro exponente de ello. Podemos encontrar desde locales especializados en tapas hasta fusiones de cocina japonesa e italiana. Desde luego la más amplia variedad para no dejar indiferente a nadie.
He de reconocer para ser sincero que hasta no hace mucho no me había acercado a este tipo de gastronomía. Tal vez debido a prejuicios tan extendidos como falsos. Y ahora me encuentro en condiciones de afirmar que estaba totalmente equivocado. La cocina japonesa es mucho más que arroz y "pescado crudo". Nos ofrece una amplia variedad de platos, sabores desconocidos y sensaciones que, a mi personalmente, me han cautivado.
Y ese descubrimiento fue en parte protagonista de mi último fin de semana.
La tarde del viernes decidí comenzarla en el Club Pasión Habanos, situado en la Casa de América.
Como compañero de media tarde elegí un cigarro ciertamente especial. Un Trinidad Short Robusto T.
Este cigarro, de reciente llegada a España, es una edición limitada de 2010, y sorprenderá a los habituales de la marca si aún no han tenido la tentación de probarlo, tanto por su sabor como por su fortaleza. Es una vitola de galera Short Robusto, con una longitud de 102mm y un cepo de 50.
Desde luego su pequeño formato encierra características que cualquiera atribuiríamos a cigarros de mayor porte. Todo un pequeño pero gran habano, que hace honor a la frase que la buena esencia se guarda en frasco pequeño.
En esta ocasión no maridé el cigarro más que con agua, pues quise disfrutar de todas sus características puras. Y desde luego fue todo un acierto para el momento que buscaba.
Tras este momento de relax y disfrute me dirigí al teatro Maravillas, situado en Malasaña.
Tenía entradas para la representación de la obra "Tócala otra vez Sam". Escrita por el genial Woody Allen e interpretada por los no menos geniales actores Luis Merlo y María Barranco.
Una obra brillante, inteligente y divertida que nos hizo pasar una velada muy amena.
Y tras el momento teatral llegó la parte gastronómica de la velada. Que como fácilmente puede adivinarse, tuvo corte oriental.
El lugar elegido fue el restaurante Ayala-Japón. Un local muy afamado y que hace justicia a dicha fama.
La decoración es muy agradable, y la distribución de las salas es muy apropiada.
El servicio atento, amable y rápido. Se agradece los consejos de la encargada de sala, siempre muy necesarios cuando tenemos delante una carta tan diferente a lo que estamos acostumbrados.
La carta es muy extensa y completa, lo cual hace mucho más recomendable recurrir a los consejos anteriormente citados.
Entre los platos a destacar cabe la selección de Maki, señalando especialmente los recubiertos de sésamo.
El pescado gratinado al estilo japonés, los tallarines crujientes con pato, y como no, la magnífica tempura de la casa, un plato que nadie que pase por allí debería obviar.
Todo ello se complementa con una completa carta de vinos para acompañar al exótico menú.
Como ya he dicho, un lugar altamente recomendable, muy agradable y algo muy importante, con unos precios muy razonables.
Solo dos apuntes más para finalizar. Es muy aconsejable reservar, pues de lo contrario la espera para que nos asignen mesa está garantizada, aunque para aquellos que así lo deseen existe la opción de sentarse en la barra, una opción rápida y cómoda.
Como se puede comprobar, la tarde del viernes fue para no olvidar, como siempre, todo un placer.
miércoles, 2 de marzo de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
HUERFANOS Y CLANDESTINOS
Huérfano y clandestino, así es como llegué a sentirme el pasado domingo.
No voy a entrar a valorar la nueva ley del tabaco, pues todo el que me lea podrá hacerse una rápida y acertada idea sobre cual será mi opinión al respecto. Y desde luego no es mi intención volver sobre argumentos y razonamientos ampliamente ya expuestos en otros foros.
Tal vez sea porque aún conservo la esperanza de que acabe imperando el sentido común, los tan manoseados principios de igualdad y libertad de los que se jacta nuestra sociedad.
Pero aunque parezca paradójico, estas lineas van dirigidas a aquellos que comparten o dicen comprtir mi misma opinión, que forman parte del mundo del habano y de los que cabría esperar un cierto apoyo en la situación actual.
Y no pretende ser una crítica destructiva, sino más bien una petición de apoyo y amparo.
Por motivos profesionales, actualmente me encuentro residiendo en Madrid.
Madrid, capital del reino y el lugar donde los amantes de los habanos encontramos algunos de los pocos lugares donde disfrutar nuestra afición "libremente" y en compañía. Es más, en ninguna otra ciudad española debe haber tantas facilidades para ello, o al menos eso pensaba.
El pasado domingo por la tarde, decidí salir a dar una vuelta,con la ingenua intención de visitar alguno de los clubs de fumadores de la capital y pasar un rato agradable disfrutando de mi afición.
Craso error. Recorrí uno tras otro los tres locales en los que a priori consideré factible llevar a cabo mis intenciones, y cual fue mi decepción cuando comprobé que todos estaban cerrados.
Es decir, que ha día de hoy, en Madrid, es imposible que cualquiera que disfrute fumando un habano lo pueda hacer si no es en su propio domicilio.
Habrá quien no entienda mi queja, pero estoy convencido de que cualquier aficionado me comprenderá perfectamente.
A los amantes de los habanos nos gusta disfrutar de nuestra afición en compañía, conocida o no, somos fieles a nuestras costumbres, y del mismo modo en que todos somos especialmente devotos de una vitola o marca concreta, también lo somos de los lugares donde degustar los cigarros.
Durante los últimos años se ha producido una eclosión o lo que podriamos llamar un boom de la cultura del habano, hecho al que humildemente creo haber aportado mi pequeño granito de arena, al igual que otros muchos, asociandonos, participando en eventos, etc.
Pero ahora los tiempos han cambiado, y cada vez todo es más difícil.
y nos encontramos con que sumadas a las dificultades "oficiales", están la sensación de abandono por parte de aquellos de los que cabría esperar otra actitud.
Se realizan menos actividades, no se nos informa de alternativas, se clausuran sedes sin avisar, y en días festivos, los pocos lugares a los cuales podemos acudir se encuentran cerrados.
Es por ello que tal vez alguien debería pensar que si por pequeños detalles como estos la sensación de orfandad se sigue incrementando, sumándose a la de clandestinidad que nos están imponiendo, gran parte del camino recorrido habrá sido en vano, e incluso habrá quien se desanime y desista de disfrutar de algo para lo que todo son dificultades.
Habrá que pensar en los aficionados, buscar nuevas formas de realizar nuestras actividades y no cerrar espacios, aunque sea en días festivos.
No voy a entrar a valorar la nueva ley del tabaco, pues todo el que me lea podrá hacerse una rápida y acertada idea sobre cual será mi opinión al respecto. Y desde luego no es mi intención volver sobre argumentos y razonamientos ampliamente ya expuestos en otros foros.
Tal vez sea porque aún conservo la esperanza de que acabe imperando el sentido común, los tan manoseados principios de igualdad y libertad de los que se jacta nuestra sociedad.
Pero aunque parezca paradójico, estas lineas van dirigidas a aquellos que comparten o dicen comprtir mi misma opinión, que forman parte del mundo del habano y de los que cabría esperar un cierto apoyo en la situación actual.
Y no pretende ser una crítica destructiva, sino más bien una petición de apoyo y amparo.
Por motivos profesionales, actualmente me encuentro residiendo en Madrid.
Madrid, capital del reino y el lugar donde los amantes de los habanos encontramos algunos de los pocos lugares donde disfrutar nuestra afición "libremente" y en compañía. Es más, en ninguna otra ciudad española debe haber tantas facilidades para ello, o al menos eso pensaba.
El pasado domingo por la tarde, decidí salir a dar una vuelta,con la ingenua intención de visitar alguno de los clubs de fumadores de la capital y pasar un rato agradable disfrutando de mi afición.
Craso error. Recorrí uno tras otro los tres locales en los que a priori consideré factible llevar a cabo mis intenciones, y cual fue mi decepción cuando comprobé que todos estaban cerrados.
Es decir, que ha día de hoy, en Madrid, es imposible que cualquiera que disfrute fumando un habano lo pueda hacer si no es en su propio domicilio.
Habrá quien no entienda mi queja, pero estoy convencido de que cualquier aficionado me comprenderá perfectamente.
A los amantes de los habanos nos gusta disfrutar de nuestra afición en compañía, conocida o no, somos fieles a nuestras costumbres, y del mismo modo en que todos somos especialmente devotos de una vitola o marca concreta, también lo somos de los lugares donde degustar los cigarros.
Durante los últimos años se ha producido una eclosión o lo que podriamos llamar un boom de la cultura del habano, hecho al que humildemente creo haber aportado mi pequeño granito de arena, al igual que otros muchos, asociandonos, participando en eventos, etc.
Pero ahora los tiempos han cambiado, y cada vez todo es más difícil.
y nos encontramos con que sumadas a las dificultades "oficiales", están la sensación de abandono por parte de aquellos de los que cabría esperar otra actitud.
Se realizan menos actividades, no se nos informa de alternativas, se clausuran sedes sin avisar, y en días festivos, los pocos lugares a los cuales podemos acudir se encuentran cerrados.
Es por ello que tal vez alguien debería pensar que si por pequeños detalles como estos la sensación de orfandad se sigue incrementando, sumándose a la de clandestinidad que nos están imponiendo, gran parte del camino recorrido habrá sido en vano, e incluso habrá quien se desanime y desista de disfrutar de algo para lo que todo son dificultades.
Habrá que pensar en los aficionados, buscar nuevas formas de realizar nuestras actividades y no cerrar espacios, aunque sea en días festivos.
domingo, 24 de octubre de 2010
EN BABLE
Así fueron mis vacaciones de verano, en bable. Bueno, todas no, solo una semana, pero lo suficiente para descubrir un autentico paraiso. Un paraiso que tenemos aquí mismo, al alcance de la mano. Me refiero a Asturias.
Allá por el mes de mayo comenzamos a pensar cual sería el destino de nuestra escapada familiar anual, y después de la magnífica experiencia del año pasado, decidimos enfocar nuestras opciones de nuevo hacia el norte de España. La verdad es que la apuesta era fuerte, pues San Sebastián y Pamplona habían puesto el listón muy alto, pero nos atrevimos a ello.
Barajamos otras posiblidades, pero después de descubrir, a través de un conocido, el lugar que ahora describiré, no albergamos duda alguna. Y no contentos aún, arrastramos a nuesta aventura a unos amigos que junto con sus hijos se unieron a nosotros.
Se trata de Naveda, una pequeña aldea situada en el corazón de la comarca de la sidra, a 14 kilómetros de Villaviciosa y a 12 kilómetros de Nava, donde encontramos el curiosísimo y acogedor museo de la sidra, ideal para visitarlo con los niños y donde tanto mayores como pequeños disfrutan de un recorrido totalmente interactivo.
Aconsejo buscar el lugar con la herramiente Google Earth, así podreis haceros una idea de lo que hablo.
Un lugar perdido en los montes asturianos, pero a su vez perfectamente comunicado, rodeado de prados y bosque y con unas vistas espectaculares de los Picos de Europa.
El alojamiento era una casa rural ( Casa Rosaura ) con capacidad para 9 personas, equipada con todo lo necesario ( incluida una barbacoa en el jardín que dio mucho juego por las noches ).
Su dueña, Maite, es una persona encantadora, que a su vez gestiona junto a su marido un precioso hotel situado a escasos 30 metros de la casa. Y no contentos con ello tambien poseen una fabrica de embutidos artesanos asturianos de los cuales evidentemente una considerable cantidad viajaron de regreso a Almería con nosotros. La pena es que solo los distribuyen a tiendas gourmet del Principado, por lo que coseguir esos productos fuera de allí es literalmente imposible.
La ubicación de la casa era inmejorable como ya he dicho, y ello facilitó que pudieramos visitar algunos de los lugares mas bellos y característicos sin necesidad de largos desplazamientos.
El primero de ellos fue Lastres, localidad famosa actualmente por ser el lugar donde se rueda la serie "Doctor Mateo". Dejando a un lado esa faceta televisiva, allí podemos encontrar la playa de "Las Griegas", con sus huellas de dinosaurios grabadas en la piedar, así como un museo dedicado al tema donde los que más disfrutan como es normal son los niños.
Otro lugar digno de conocer es Cabo Peñas. Allí encontramos un faro precioso sobre unos acantilados espectaculares que se desploman hasta fundirse con el mar cantábrico. Un paisaje realmente espectacular e imponente. Incluso con un poco de suerte pueden avistarse ballenas desde la zona.
Aquí haré la primera parada gastronómica de mi relato. A unos 300 metros del faro, y al igual que este, colgado sobre los acantilados, encontramos un pequeño bar-restaurante con apariencia humilde, de bar de carretera podriamos decir, pero en el que merece la pena realizar una parada.
La comida es totalmente casera, a un precio más que razobable, y puedo recomendar sin lugar a equivocarme las fabes con marisco o las fabes con almejas. Poder disfrutar del plato más típico de Asturias en su versión más marinera, contemplando el mar cantábrico a través de los ventanales del restaurante sencillamente es algo que no tiene precio.
Especial mención merece también el paseo marítimo de Ribadesella, jalonado de antiguas casas de "indianos", auténticas mansiones, la gran mayoria de finales del s.XIX y principios del XX alguna de ella convertida en hotel, que dan un ambiente muy especial.
Visita obligada fue la subida a los lagos de Covadonga y la posterior visita a "La Santina", en la cuna de la reconquista.
Cangas de Onís es otro lugar para no perderse, por sus numerosos monumentos, su puente sobre el Sella y porque hará las delicias de los fanáticos de los souvenirs. Para los más sibaritas decir que hay numerosos comercios delicatessen de productos asturianos donde podrán dar rienda suelta a su afición ( yo lo hice ).
La pequeña localidad pesquera de Tazones se convirtió en otra de nuestras paradas. Un pequeño pueblo que se descuelga a caballo de las dos laderas de una vaguada hasta caer al mar. Característico por sus pequeñas casas llenas de colorido y por tener numerosos restaurantes donde ofrecen auntenticas delicias procedentes del cantábrico y que han sido pescadas tan solo horas antes de sentarnos a la mesa.
Como muestra relatará el menú del que disfrutamos, como entrante unas navajas a la plancha junto con una zamburiñas. Seguimos con un calamar de potera en su tinta que se deshacia en la boca, un centollo y para rematar un rape a la plancha. Desde luego, y una vez mas un menu de lujo en un entorno sublime.
Quiero hacer mención tambíen a un pequeño bar de pueblo, en la pequeña localidad de Camas. A escasos 6 kilómetros de Nava, en dirección a Naveda, donde teniamos nuestro cuartel general. Puedo afirmar si lugar a duda alguna que es allí donde he comido la mejor fabada que jamas haya probado. Una cocina totalmente casera, hecha con auténtico mimo y cariño, y que rematamos con una tarta de cuajada, por supuesto, casera también.
Ni que decir tiene que durante toda la escapada me acompaño una buena provisión de habanos que degusté tras cada comida o cuando el momento lo sugirió y permitió, pero esos momentos... son otra historia...
domingo, 17 de octubre de 2010
UN RINCON SIN PRETENSIONES
Eso es lo que es exactamente el lugar del que hablaré en las próximas lineas. Se trata de un local, bueno, un chiringuito, situado en Aguadulce, Almería. Tal vez, ante la palabra "chiringuito" alguien sienta ciertos prejuicios, pero el lugar sin dudas merece la pena ser visitado.
Lo primero que cabe destacar es su ubicación, en el paseo marítimo de la localidad, a pie de playa y justo delante de uno de los hoteles ´con más tradición de la misma.
La última vez que tuve la ocasión de disfrutar del magnífico servicio de Tete, que así se llaman el local y su dueño, fue hace dos semanas.
Una comida junto con una familia amiga fue el motivo.
Nos recreamos con un pulpo a la gallega excelente, en su punto justo de cocción, unas almejas a la marinera, unos boqueroncitos fritos que nos quitaron el hipo y como plato estrella... Una especialidad de la tierra, un "Gallopedro" en su punto justo de fritura que hizo las delicias de todos.
Esa fue nuestra elección, pero la carta es de los más extensa, principalmente surtida de pescados y mariscos de la mayor calidad. Sin olvidar por supuesto un magnífico arroz caldoso o el arroz con bogavante.
Hay que señalar que hoy por hoy es el único chiringuito en la zona totalmente dedicado a pescados y mariscos.
Para rematar la comida, y tras un cafe, una copa de whisky McCallan puso el broche a una sobremesa que se prolongó mas allá de las cinco de la tarde. Copa que por supuesto acompañe de un cigarro, en esta ocasión toda una novedad, un Partagás Serie D Especial recien llegado a mi estanco habitual. En las próximas entradas desgranaré los entresijos de ese excelente habano.
No puedo dejar de decir que Tete con su habitual amabilidad nos obsequió con una botella de Juve y Camps, todo un detalle muy de agradecer.
El lugar como digo en mi entrada, es un rincón sin pretensiones, pero que te acoje y te invita a volver, tanto por el ambiente como por la calidad como por el marco. Estando sentado durante la sobremesa, disfrutando de mi cigarro y la copa, al mirar hacia el mar tenía la sensación de estar en un barco. Una sensación que recomiendo y que invito a probar en el "Chiringuito de Tete".
Lo primero que cabe destacar es su ubicación, en el paseo marítimo de la localidad, a pie de playa y justo delante de uno de los hoteles ´con más tradición de la misma.
La última vez que tuve la ocasión de disfrutar del magnífico servicio de Tete, que así se llaman el local y su dueño, fue hace dos semanas.
Una comida junto con una familia amiga fue el motivo.
Nos recreamos con un pulpo a la gallega excelente, en su punto justo de cocción, unas almejas a la marinera, unos boqueroncitos fritos que nos quitaron el hipo y como plato estrella... Una especialidad de la tierra, un "Gallopedro" en su punto justo de fritura que hizo las delicias de todos.
Esa fue nuestra elección, pero la carta es de los más extensa, principalmente surtida de pescados y mariscos de la mayor calidad. Sin olvidar por supuesto un magnífico arroz caldoso o el arroz con bogavante.
Hay que señalar que hoy por hoy es el único chiringuito en la zona totalmente dedicado a pescados y mariscos.
Para rematar la comida, y tras un cafe, una copa de whisky McCallan puso el broche a una sobremesa que se prolongó mas allá de las cinco de la tarde. Copa que por supuesto acompañe de un cigarro, en esta ocasión toda una novedad, un Partagás Serie D Especial recien llegado a mi estanco habitual. En las próximas entradas desgranaré los entresijos de ese excelente habano.
No puedo dejar de decir que Tete con su habitual amabilidad nos obsequió con una botella de Juve y Camps, todo un detalle muy de agradecer.
El lugar como digo en mi entrada, es un rincón sin pretensiones, pero que te acoje y te invita a volver, tanto por el ambiente como por la calidad como por el marco. Estando sentado durante la sobremesa, disfrutando de mi cigarro y la copa, al mirar hacia el mar tenía la sensación de estar en un barco. Una sensación que recomiendo y que invito a probar en el "Chiringuito de Tete".
miércoles, 22 de septiembre de 2010
POLITICAMENTE INCORRECTO
Pero no por ello voy a dejar de hacerlo. Para mí fumar es un placer, no hablo de fumar compulsivamente, ni si quiera por pasar el rato. Hablo de fumar para disfrutar del cigarro, de sus aromas, de todos los matices que poco a poco va dejando en nuestras papilas.
Para mí es todo un ritual, que comienza con la eleeción del cigarro. No todos los cigarros son iguales por supuesto, ni todos los formatos sirven para cualquier ocasión. Cada momento tiene su cigarro, y ello depende de como nos sintamos, del tiempo disponible, del lugar, de la predisposición... seguramente si alguno de los lectores está mínimamente introducido en el mundo del cigarro puro sabrá perfectamente de lo que hablo.
Una vez hemos elegido nuestro cigarro, es el momento de elegir con qué lo acompañaremos. Llegados a este punto entramos en un terreno complicado y en gran medida subjetivo, como son los maridajes. Pero este asunto lo abordaremos en otro momento.
Y ya que estamos siendo politicamente incorrectos, describiré uno de esos pequeños momentos de los que disfruto.
Fue hace tres días, concretamente el sábado. Disponía de una hora aproximadamente antes de prepararme para una cena. Estaba atardeciendo y aún no había podido leer el periódico. Así que me senté en uno de mis ricones preferidos de casa, en la terraza; la temperatura era ideal, el ambiente tranquilo, y me dispuse a encender un cigarro.
Para la ocasión elegí un Partagás Shorts. Un cigarro cuya vitola de galera es "Minuto" ( vitola de galera es el nombre que dan en la fábrica de cigarros a los diferentes formatos ). Tiene un tiempo de fumada de aproximadamente 35 minutos, o inlcuso más diria yo, si se lo toma uno con la debida tranquilidad.
A pesar de su tamaño es un cigarro que encierra cierta complejidad, con una fortaleza media, de 3 sobre 5 podriamos decir. No seria desde luego un cigarro que ofrecería a alguien que estuviera empezando en este mundo.

Durante toda la fumada el cigarro combustionó perfectamente, y el tiro, como era de esperar ( y como es normal en los cigarros de formato corto ), fue excelente.
No lo acompañé con nada, así pude tratar de apreciar todos sus sabores.
Es un cigarro que durante su primer tercio me dejó sabores suavemente amaderados, con ciertas notas picantes. Según continué avanzando en la fumada y en la lectura de mi periódico, ya en el segundo tercio, el sabor intenso a tabaco se hizo más presente, dejando a la vez ciertas notas amargas.
Y ya en el tercer tercio, la parte de la fumada que más suelo disfrutar, ese intenso sabor a tabaco se acrecentó, apareciendo de nuevo esas notas de sabor a madera y puntas picantes.
El cigarro prácticamente se acabó junto con mi lectura. Y con mi pequeño momento de retiro.
Fué algo menos de una hora la que empleé en ambos, pero la disfruté especialmente.
Unos momentos que dediqué a alejarme un poco de todo, al ire libre, leyendo y saboreando un espléndido cigarro.
sábado, 11 de septiembre de 2010
PRESENTACIÓN
Todo un placer son los momentos que cada uno disfruta a su manera, haciendo lo que más le gusta o más le llena.
Esos ratos en los que uno se encuentra consigo mismo, o lo comparte con unos amigos. En el rincón favorito de su casa o en ese lugar aparentemente simple pero que nos ofrece el ambiente que necesitamos.
Junto a un buen libro, en torno a una buena mesa, tras el humo de un cigarro puro, contemplando el paisaje o simplemente a la gente pasando.
Todos tenemos nuestros pequeños placeres, nuestros personales refugios. Todos sabemos lo que para cada uno es todo un placer………pero por qué no compartirlo. Porque no compartir con los demás que es lo que nos proporciona todo un placer.
Yo quiero compartir esos lugares, esos momentos que disfruto especialmente, y esas pequeñas o grandes cosas que me hacen disfrutar.
Hace ya mucho que descubrí una gran afición por el mundo de la cocina, y poco a poco me adentré en él. Buscando lugares con encanto, con un saber hacer especial. Y he de reconocer que no han sido pocos los que he encontrado, y que gracias a las notas que como costumbre tomo de cada uno de ellos espero poder relacionar poco a poco en mis aportaciones a este blog.
Después de desarrollar esa afición las circunstancias me llevaron un paso más allá, y gracias a uno de los múltiples destinos que mi profesión me ha proporcionado me adentré en el fascinante mundo de los cigarros Habanos. Sucumbí al encanto de los maridajes y aprendí a apreciar los más variados destilados espirituosos.
Y ahora quiero compartir con todo aquel que lo desee esas sensaciones, esas expriencias y esos sabores que se han convertido en mi gran afición.
Espero que para todos sea todo un placer del mismo modo que ya lo es para mi.
Esos ratos en los que uno se encuentra consigo mismo, o lo comparte con unos amigos. En el rincón favorito de su casa o en ese lugar aparentemente simple pero que nos ofrece el ambiente que necesitamos.
Junto a un buen libro, en torno a una buena mesa, tras el humo de un cigarro puro, contemplando el paisaje o simplemente a la gente pasando.
Todos tenemos nuestros pequeños placeres, nuestros personales refugios. Todos sabemos lo que para cada uno es todo un placer………pero por qué no compartirlo. Porque no compartir con los demás que es lo que nos proporciona todo un placer.
Yo quiero compartir esos lugares, esos momentos que disfruto especialmente, y esas pequeñas o grandes cosas que me hacen disfrutar.
Hace ya mucho que descubrí una gran afición por el mundo de la cocina, y poco a poco me adentré en él. Buscando lugares con encanto, con un saber hacer especial. Y he de reconocer que no han sido pocos los que he encontrado, y que gracias a las notas que como costumbre tomo de cada uno de ellos espero poder relacionar poco a poco en mis aportaciones a este blog.
Después de desarrollar esa afición las circunstancias me llevaron un paso más allá, y gracias a uno de los múltiples destinos que mi profesión me ha proporcionado me adentré en el fascinante mundo de los cigarros Habanos. Sucumbí al encanto de los maridajes y aprendí a apreciar los más variados destilados espirituosos.
Y ahora quiero compartir con todo aquel que lo desee esas sensaciones, esas expriencias y esos sabores que se han convertido en mi gran afición.
Espero que para todos sea todo un placer del mismo modo que ya lo es para mi.
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