miércoles, 6 de abril de 2011

TARDE CASTIZA Y AMOR A PRIMERA VISTA

De nuevo en Madrid, o mejo dicho, aún en Madrid, y después de casi dos meses no había pasado por ninguno de los “templos” de la gastronomía regional. Evidentemente esto rozaba ya lo constitutivo de delito.
Así pues, en una tarde fría y lluviosa de jueves me dirigí a uno de esos lugares que cualquiera que disfrute de la buena cocina tradicional debe visitar.
Me refiero a Casa Carola, restaurante situado en la madrileña calle Padilla; para aquellos que no conozcan la zona, diré que está muy próximo a Diego de León.



Es un local muy agradable, con una pequeña barra, pequeña porque es un lugar al que no se acude a tapear, allí se va a disfrutar de la comida tradicional madrileña, en un comedor sobriamente decorado, magníficamente atendido y con algunos detalles que no desvelaré para que aquel que decida probar su contundente cocina lo pueda descubrir por sí mismo.
El menú, como no podía ser de otra forma consistió en un Cocido Madrileño, precedido por unos leves entrantes, pues el plato principal no admitía demasiados previos.

El cocido fue sencillamente magnífico, no creo que haga falta describir el plato, de sobra conocido por todos. Magnífico por su elaboración, por su presentación y por supuesto por su contundencia.

Para los postres, un surtido de dulces de la casa, puso un broche de oro a la comida pero no a la tarde, pues esta continuó…
Y continuó donde no podía ser de otra forma, en la sede del club Pasión Habanos situada en el Palacio de Linares, lugar al que ya he hecho referencia en alguna ocasión.
Y es aquí donde se produjo ese amor a primera vista. Para rematar tan contundente comida elegí un cigarro no menos contundente y poco habitual. Tan poco habitual que es imposible de encontrar en los estancos. Me refiero a un Partagás Salomones, Edición especial para Casa del Habano.

Un cigarro con una esplendida presencia, imponente en su aspecto y que desde que uno lo contempla no ve el momento de encenderlo.
Una vitola de galera Salomones, lo que se traduce en un cigarro doble figurado con una longitud de 184mm y un cepo 57; como ya he dicho, imponente.
Me acomodé en uno de los sillones y mientras contemplaba mi elección pedí consejo al encargado de la sala sobre un  maridaje adecuado para el cigarro. La opción fue un Lagavulin 16, y aquí es donde llegó el amor a primera vista.
Se trata de un single malt elaborado en la isla de Islay, con un color ámbar oscuro, casi caoba, impactante en nariz, con todos los matices de la turba y ciertas notas salinas. En boca es inicialmente suave, ganando en intensidad al poco, una explosión de turba y ahumados con recuerdos marinos. En la garganta acaba siendo suave y largo, llenándonos la boca y dejando un gusto muy prolongado.

Sencillamente espectacular, bajo mi humilde opinión y para mi gusto particular uno de los mejores maltas que hasta el día de hoy he probado. Tanto es así que al día después me hice con una botella de este magnífico destilado.
El cigarro su primer tercio me fue descubriendo ciertas notas amargas, con un sabor suave a tabaco y recuerdos terrosos. Durante este tramo me proporcionó bocanadas medias y demostró una muy buena combustión, si bien el whisky aun predominaba sobre el sabor del habano.
En el segundo tercio aumentaron esas notas amargas iniciales y desveló un acentuado sabor a madera. En este punto, la combinación del cigarro con la turba del whisky se tornó simplemente perfecta.

Ya en el tercer tercio ese sabor a tabaco y a madera de acentuó aún más, manteniendo las notas amargas y mejorando, al aumentar la fortaleza, si cabe, la combinación con el destilado.
Sin lugar a dudas, prácticamente hora y media de disfrute intenso durante la cual descubrí un excelente malta hasta ahora ignoto para mí y un perfecto partenaire para acompañarlo.
Como siempre, todo un placer.

1 comentario:

  1. Tu descripción del evento, hace que se me haga la boca agua. No dudes que lo probaré ese fantástico maridaje en la mayor brevedad posible. Gracias por compartir tal magna experiencia. Tú guia es de agradecer. Muchas gracias.
    EFREN CAIROL

    ResponderEliminar